¿Cómo comprar una casa en pareja para evitar problemas?

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¿Cómo comprar una casa en pareja para evitar problemas?

comprar casa pareja sin problemas

La compra de una vivienda en pareja supone una decisión trascendente que genera ilusión y también compromiso.

Como cualquier paso importante en la vida, la compra de una casa implica tener ciertas dudas e inquietudes, en estos casos lo mejor es acudir a un abogado especialista en la materia.

En este post explico las cuestiones más relevantes a tener en cuenta, sin perder de vista los pros y contras de comprar una casa en pareja.

 

Comprar una casa en solitario

Comprar una vivienda en solitario suele ser más complejo, aunque tiene ventajas interesantes.

La principal es que todas las decisiones las toma una única persona al encargarse de todos los gastos.

La compra de una casa en solitario supone un logro e implica independencia y una gran sensación de libertad.

También significa asumir responsabilidades y más riesgos ya que se está solo frente al desafío de hacer el pago de la casa ante cualquier posible adversidad.

 

Comprar una casa en pareja

Comprar una vivienda entre dos, es más cómodo desde el punto de vista económico, aunque la toma de decisiones conjunta se puede complicar.

Dependiendo de la situación legal de cada pareja, conviene tener en cuenta ciertas cuestiones para evitar posibles riesgos de cara a futuro.

Si ocurre que la relación de pareja se acaba antes que la hipoteca, según la situación legal de la pareja la separación se puede complicar o simplificar.

 

La compra de una casa en una relación de noviazgo

Hay que partir de la base de que siempre es recomendable comprar una casa con una pareja solo cuando la relación está formalizada desde el punto de vista legal.

Es decir, la pareja está casada o es una pareja de hecho, además, esto supone una ventaja a la hora de solicitar financiación a un banco para el pago de la hipoteca.

Si se decide comprar una vivienda en una relación de noviazgo, es recomendable acudir a un notario y elevar en escritura pública las reglas de actuación en caso de separación.

Este documento notarial sirve para aclarar la situación en caso de ruptura y evitar malentendidos y disputas.

Este documento debe incluir el dinero aportado por cada uno de las personas para la compra de la vivienda y también para la hipoteca.

Aunque es importante tener en cuenta que no es el dinero lo que determina la participación, sino la voluntad de las partes y el título.

Cuando se acude a la notaría a firmar la escritura compraventa, hay que tener en cuenta que, si no se le advierte de lo contrario, generalmente el notario adjudica a cada propietario el 50% del bien adquirido.

El mayor riesgo de comprar una casa en pareja sin estar casados es la falta de amparo legal si no se han acordado previamente unas reglas mediante una escritura pública.

 

La compra de una casa siendo matrimonio o pareja de hecho

La situación de una pareja casada es similar desde el punto de vista legal en la mayoría de las Comunidades Autónomas (incluida Madrid) ya que el matrimonio va asociado al régimen de gananciales.

En el caso de las parejas de hecho o de los matrimonios casados en el régimen de separación de bienes la contribución de ambas personas es proporcional a sus respectivas cuotas de participación.

En estos casos, en el acto de la compra se especifica para cada persona la proporción del precio correspondiente a su participación.

Es importante tener claro las diferencias entre el régimen de gananciales y de separación de bienes, veamos cuáles son.

 

Bienes gananciales

El régimen de bienes gananciales diferencia los patrimonios privativos de cada cónyuge (bienes de cada uno antes de casarse) y el patrimonio ganancial conseguido por los cónyuges durante su matrimonio.

En los matrimonios casados en régimen de gananciales, los bienes se integran en la sociedad de gananciales y las deudas son a cuenta de la sociedad compuesta por ambos cónyuges.

En el caso de comprar una casa en régimen de gananciales, la propiedad es de las dos personas a partes iguales, independientemente de lo aportado por cada persona.

Es decir, si uno de los cónyuges aporta más dinero para la compra, la vivienda es ganancial y por tanto pertenece a cada cónyuge en la misma proporción.

Desde el punto de vista legal, al firmar una hipoteca en régimen de gananciales, el 50% del préstamo y del inmueble quedan adjudicados a cada uno de sus miembros.

Es frecuente que uno de los cónyuges aporte dinero privativo, es decir solo de él (por ejemplo, de una herencia) para la compra de la vivienda familiar.

En este caso es aconsejable que conste en la escritura de compraventa para que ese cónyuge tenga una mayor participación en la propiedad de la vivienda.
 

Separación de bienes

En los matrimonios en régimen de separación de bienes los patrimonios de cada cónyuge permanecen separados.

Es decir, los bienes de cada persona antes y después del matrimonio sigue siendo de cada una de ellas.

Si se compra una vivienda con una pareja en régimen de separación de bienes, cada persona es propietaria de la parte proporcional que haya pagado.

Este régimen se regula mediante las capitulaciones matrimoniales, un documento en el que los cónyuges estipulan las condiciones económicas de su matrimonio.

Para que las capitulaciones matrimoniales tengan validez deben ser otorgadas en escritura pública ante notario para ser inscritas en el Registro Civil.

 

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¿Qué ocurre con la vivienda en caso de divorcio?

En el caso de una ruptura se pueden dar diferentes situaciones.

Para ello, se debe distinguir la titularidad de la vivienda del derecho de uso, ya que puede ser que no coincidan en la misma persona.

El derecho de uso lo deciden los cónyuges o un juez mediante sentencia dependiendo de si existen hijos menores o de si un cónyuge necesita mayor protección.

Respecto a la titularidad de la vivienda la puede ostentar uno de los cónyuges independientemente de quien tenga el derecho de uso.

En el caso del régimen de gananciales, el acuerdo de separación puede requerir la disolución y liquidación de la sociedad común del matrimonio.

La disolución y liquidación de gananciales es un acto en el que los cónyuges hacen inventario de los bienes, derechos y obligaciones para valorarlos y repartirlos a partes iguales.

En la mayoría de los casos, en este acuerdo se formaliza la adjudicación total de la vivienda por parte de uno de los cónyuges, es decir, se extingue el condominio de la vivienda.

La vivienda suele ser el mayor activo de la sociedad de gananciales y supone un exceso de adjudicación que requiere una compensación económica para el otro cónyuge.

Otra opción es vender la vivienda a un tercero para saldar la deuda de la hipoteca y repartirse el beneficio si lo hubiera.

En el caso del régimen de separación de bienes, el proceso se simplifica ya que hay que regirse por lo que se estipula en las capitulaciones matrimoniales.

 

Ventajas de comprar una casa en pareja

Veamos cuáles son los principales beneficios de comprar una vivienda en pareja:

  • El pago de una hipoteca compartida siempre es más cómodo que cuando recae toda la responsabilidad económica en una única persona.
  • A nivel fiscal, Hacienda permite a las dos personas que compran una vivienda, aprovecharse de una menor carga fiscal.
  • Es más sencillo conseguir la aprobación de un préstamo hipotecario ya que para el banco disminuye el riesgo y además se pueden conseguir mejores condiciones.
  • Se puede acceder a una mejor vivienda al unir los ingresos de una pareja para aumentar el presupuesto de compra.
  • Mayor capacidad de ahorro y margen de maniobra para posibles imprevistos que surjan.

 

Inconvenientes de comprar una casa en pareja

También existen desventajas a tener en cuenta en la compra de una vivienda de forma conjunta:

  • Si hay una ruptura la ley estipula que los dos miembros de la pareja son responsables del coste de la hipoteca ya que es una deuda conjunta, salvo que haya un convenio regulador de divorcio que indique qué hacer al respecto.
  • Si la vivienda no se vende a un tercero para repartir el dinero hay que decidir quién se queda con la vivienda y uno de los dos abona al otro su parte correspondiente.
  • En el caso de que ninguno quiera quedarse con la vivienda lo más común es ponerla a la venta a un precio más ajustado para cancelar la hipoteca.
  • Si la pareja tiene hijos, el miembro que tenga la custodia puede residir en el inmueble hasta que los hijos cumplan los 18 años, independientemente de la propiedad del mismo.

 

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José Carlos Padrino
José Carlos Padrino
Soy asesor inmobiliario en Madrid. Ayudo a personas como tú a vender, alquilar o comprar sus casas con seguridad y comodidad. Si quieres que me encargue de todo para que no te preocupes de nada, llámame ahora mismo. Puedes ver aquí más información de mis servicios.

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